Lee aquí 5 poemas de Yolanda Bedregal o «YOLANDA DE AMÉRICA»

Yolanda Bedregal es una poeta boliviana nacida a inicios del siglo XX, con más de veinte libros publicados. Estudió en la Universidad Columbia de Nueva York, trabajó en el PEN Club y fue Embajadora en España, entre otros cargos importantes.

Desde MarkaTambo te invitamos a leer 5 de sus mejores poemas:

Yolanda Bedregal
Dibujo de Yolanda Bedregal realizado por Gil Coimbra

I. ELEGÍA HUMILDE

Un auto ha arrollado a la vieja sirvienta
¡La pisó como una hoja!
Era una flor del campo, toronjil, yerbabuena.

En la casa hubo duelo
por su muerte de plata.

Esta mujer oscura de noble cepa aymara
endulzaba la vida de seres y de cosas.

Llena está nuestra infancia de su imagen
de Mamita Copacabana;
debajo de su manta de castilla
siempre traía la sorpresa
de frutas, empanadas o juguetes.

¡Ay dulce abuela nuestra
de las macetas y del canario!

Tendida en su mortaja,
con unción le besamos las santas manos toscas
quietas por fin del cotidiano afán.
Parecían avergonzadas del reposo;
dos angelitos blancos bajaron a cubrirlas.

Su nombre era Mama-Usta, y nada más.
Las hadas humildes sólo tienen un nombre
pero es varita mágica de gracia y bendición.

De la mano llevaba a mi padre a la misa;
la conocieron los abuelos y bisabuelos.
Era lazo entre el ahora y lo perdido.

Todo lo daba, todo, su bondad y su alegría,
el cobre de la dádiva, el óleo del consuelo.

Cual sombra milagrosa
colmaba de manjares la olla de cada día,
y con agua y con sol daba celajes
a los visillos y manteles.
Ella prendía el fuego del hogar.

Un auto la ha matado. ¡Ay, Dios mío!
Su frente estaba herida
y su cuerpo, nunca tocado,
salpicado de barro.

Cuando llegaba al cielo,
con un solo zapato, la falda desgarrada
un coro de jilgueros le cantaba aleluyas.

Con humilde inocencia, debió de imaginar
que era fiesta pascual para nosotros.
-¿Como para ella el aleluya?
¿Como para ella nuestro llanto?-

Sencilla y limpia entró en la gloria
cuidando todavía la canasta
para la cena de hoy.

Nuestra Mama Usta ha muerto.

¡Ay canario, ay macetas, patio y agua!

Yolanda Bedregal
Estampilla de Correos en honor a Yolanda Bedregal de 1993.

II. JUAN GERT

Mi sueño se hizo dulcemente cal.
La bóveda perfecta de tu cráneo
enclavada en la mariposa de mis huesos
es frágil tulipán
coronando las alas abiertas de la pelvis.

Sacas el molde al mundo
en mi cintura breve;
recogido y devoto como un rezo,
hilas con mi sangre el Universo,
hijo mío.
Creces dentro de mí
como en vaso ritual.

Por ti conozco
la humildad de ser la tierra fértil,
por ti el orgullo del vital milagro;
por ti soy urna bíblica,
por ti soy comunión y penitencia.

Por ti la muerte en su medalla acuna
perfil de piedra en querubín de niebla.
El vivo tulipán de tu cabeza
saca de nuevo el molde al Universo.

III. TUS MANOS

Canción de la esperanza
en el camino inútil
de mi vida, tus manos
cruzan como dos alas
cargadas de ternura.

Yolanda Bedregal
Portada de Naufragio.

IV. SALADA SAVIA

Padre mío, el invierno -espada de tu muerte-
sus varillas de hielo sobre mi pecho inclina.
Crujen las hojas secas en desolada sombra
al filo del minuto que te arrancó a la luz.

Ya no hablaremos nunca del verdeciente pino
aunque giren los meses hacia la primavera;
yo veré conmovida hundirse contra el cielo
la erguida copa oscura, y ya estarán tus ojos
perennemente mudos en el carbón azul.

Se esponjarán los días, descenderán las noches
hacia asoladas playas del Siempre y del Después,
mas la salada savia del amor está herida
al filo el minuto que te quitó de mí.

Contigo platicamos del trino y la gavilla,
del papel y el amigo, la reja y la parábola,
del agridulce zumo en el cristal humano.
Fraternales rondaban por tu voz de maestro
San Francisco de Asís, Don Quijote y Jesús.

Padre mío, en las horas del hogar apacible
devanamos la lana del cotidiano afán;
y siempre tu sonrisa tendía el hilo de oro
que bendecía el agua y suavizaba el pan.
Presagio de ventura, flotaban nuestros nombres
con halo de alegría si los decías tú.
Hoy me duele hasta el nombre que tú ya no pronuncias
y me pesan las manos tendidas hacia ti.

Tus ojos amparaban la senda de mi verso.
Mi infancia en tus rodillas todavía mecía
la muñeca de trapo que el tiempo sepultó.
Ahora me llueven años por cada hora que faltas.

Nuestro pino ha llorado hasta su último espino.
Aúlla la madera de su sillón vacío;
los platos en la mesa tienen sonido a roto;
las pisadas resuenas indagando algún eco.

Esta salada savia del amor se hace niebla
al filo del minuto que te llevó a la luz.

 

V. REBELIÓN

Miraba yo la pampa inmensa soñando con el mar.
Miraba yo la pampa tensa, tan alta, tan serena,
tocando con el cielo su frente de cristal;
un acorde de grises y violetas su manto,
que altura en la belleza!
que altura en la belleza!
que majestad estática en el día altiplánico!

De pronto un niño llora.
Entre la paja brava, con su ponchito viejo
llora un niño. Por que?
Quien sabe.

El indio aymará se lleva el grito en su raza,
y su clamor innato
desgarra la serena nobleza del paisaje.

Un niño, un llanto humano es una herida abierta
que ensangrienta este mundo.
Tiemblan y se estremecen los monolitos míticos:
se rompen y entreveran los caminos de paz.
Hay maldad en la tierra.
Arde lo que era de hielo.

Las palabras suaves se crispan en los puños
desafiando al relámpago.
Corro sobre la pampa desaforadamente;
me quema el corazón como una brasa.
Hay maldad en la tierra, hay injusticia.

Quizás mas lejos halle la bandera que busco.
Quiero la gleba abierta con sus labios de surcos
como un libro de música.
Quiero que se calme este llanto de niño
que es llanto del mundo.

Esperamos que hayas disfrutado de esta breve antología hecha por MarkaTambo de la producción poética de Yolanda Bedregal, o como fue bautizada por el escritor Gamaliel Churata: YOLANDA DE AMÉRICA. Conoce más del arte de Bolivia junto a MarkaTambo. Síguenos en nuestras redes haciendo click en la siguiente imagen:

Yolanda Bedregal

LEE estos 3 Hermosos POEMAS en AYMARA con traducción al Castellano

Mauro Alwa

El poeta Mauro Alwa escribe en aymara, quechua y castellano. Es autor de los libros Arunak q’epiri (Cargador de palabras); Paninitaki (El camino que se anda entre dos) y Mama india. Creció en La Paz, sus poemas aparecen en varias antologías internacionales.

Hoy en la revista MarkaTambo.com, compartimos 3 hermosos poemas en aymara con traducción al castellano:

1

Janchijatsti q’alanchsustwa               

thuqhuña thuqhuñak munta

lakajax  yatirita  katuqi                     

Aymar Khichwa  arunaka…             

thuqhuña thuqhuñak  munta

llaki apaqata                                      

thuqhuña thuqhuñak munta   

willka kutimpi                                   

pinkillunakan arupampi

Pachamamax mistsuniwa 

phunchhawinakasan thuqhuñataki

—jachañajasti warari—

panini panini paninipuni.

*

Me he desnudado de mi cuerpo

quiero danzar y danzar

mi boca recibe del yatiri

voces Aymaras, Quechuas…

quiero danzar y danzar

fuera de la tristeza

quiero danzar y danzar

con el retorno del sol

con la voz de los pinkillus

sale la Pachamama

a danzar nuestra fiesta

—mi llanto grita—

los dos, los dos, los dos siempre.

2

Jiwatanakapaxa

amtañanak jachayapxi

pirqanak jaljapxi

arust’añanak phiskhurapxi                

sarapxi ukapachparaki jutapxi.

     Jiwatanakasaxa

     amukiw qamapxi.

*

Sus muertos

hacen llorar recuerdos

dividen muros

borran acuerdos

van y vienen.

Nuestros muertos

viven en silencio.

Mauro Alwa
Mauro Alwa, poeta aymara.

3

Akansti

Nayapuniw Jumjamaxa

jan llaki uskusitäti

Jumax aru uskutanta

Nayax aruw uskurakima.

*

Aquí

Yo siempre voy a ser Tú

no vayas a ponerte la tristeza

Tú me pondrás la voz

y Yo te pondré la palabra.

*

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