Lee Aquí el DISCURSO INCENDIARIO de Arturo Borda a la Juventud boliviana

En los años cuarenta Arturo Borda estaba finalizando su libro El Loco después de haberle dedicado gran parte de su vida. Uno de los puntos culminantes del libro es el discurso que da el personaje principal llamado también «El Loco».

En su audiencia están los espíritus de Goethe, Cervantes, Shakespeare, Wagner, Beethoven y muchos otros artistas de la historia universal.

El discurso está dirigido a la juventud boliviana.

La revista MarkaTambo comparte contigo estas líneas inolvidables:

***

El Loco

En nombre del Amor, de la Justicia y la Verdad.

¡Ea, vosotros! Yo no sé si me interesa o no la juventud, lo cual no me importa averiguar, ni tengo ningún interés porque nadie me oiga; pero como para que os disperséis sería menester que llegase la noche, para que podáis huir en la sombra, porque solo en la sombra sois audaces, ya que ninguno se atreve a la luz del día, de miedo a tostarse la cabeza y los pies bajo la rabiosa luz del sol en estos dominios de la Verdad, sobre la arena calcinada del desierto, vuestra impotencia y miedo os obligan a oírme.

Oíd, pues.

Y a medida que hablaba iba trepando más alto, hasta que ya no era visible por la multitud. Cuando llegó a descubierto empezó a gritar de este modo:

El que quiera saber cómo se vive de cara al sol, que salga de la sombra y me mire. ¿Eh? ¿Nadie sale? ¿El miedo os acorrala a mis pies, a la sombra de este sicomoro? Muy bien. Oíd. Os hablo desde la guía del árbol milenario.

Pero ya estoy molestado de hablar por imágenes, no por lo estúpido ni lo feo de ellas, sino que por la necia incomprensión de los hombres; de manera que me obligan a decir lo necesario de un modo directamente crudo. Este lenguaje es demasiado claro, aunque todavía para los obtusos sea obscuro, es, pues, excesivamente preciso, sin matices, por lo mismo hiriente. Pues bien; yo no tengo la culpa: cuando yo hablaba como entre sueños, con giros de belleza rara, nadie me comprendía o nadie quería comprenderme. Ahora mi verbo, por eso, es duro como un esqueleto: de consiguiente, es algo como con la muerte con lo que quiero y debo hablar.

Y así es, porque cada cual de vosotros se alegra al oír unas meras palabras aparentemente reactivas, y, sobreexcitados, aplauden, para olvidarlo todo inmediatamente agotados, sin ninguna habilidad analítica, siguiendo inconscientemente a todo el mundo, sin comprender que las palabras por sí mismas no constituyen ninguna lección. Ejemplo: un bandido puede estar predicando la virtud para atraparlos y servirse de vosotros como de cosas, en cambio que vosotros iréis alelados en su séquito, hasta que, siempre tarde, os deis cuenta del error, pero quedando ya definitivamente sojuzgados en la esclavitud a esa hipocresía, al arbitrio de un bribón.

Por consiguiente, la única prédica que debéis considerar real es el ejemplo, la lección que se vive segundo a segundo; observad que no faltarán hombres venales y vanos que sirviendo vilmente por una escudilla de lentejas irán sin escrúpulos a lavar indistintamente las saliveras ora del blanco, ora del negro, como ya del santo o del asesino, todo hasta lograr su posición social, un renombre, y, sobre todo, su situación económica. Ved que el servilismo del antiguo esclavo francamente esclavo ante el mundo y ante su conciencia era un servilismo honorable comparado con el voluntario servilismo de los hipócritas en el tiempo de la libertad.

Pero indudablemente que ellos cuentan de antemano con su elemento, con esa juventud intelectual o ignara, que después de sufrir en las ergástulas los puntapiés del opresor, cuyos zapatos querían morder de rabia, por la miseria de una migaja del festín, se ponen incondicionalmente a su servicio, pretendiendo, punto en boca y obedientes, que sirven ya a fines más altos que a la libertad. Sí, cuentan con esa juventud que ni oye, ni mira ni ve: que no escudriña, que no analiza, que no critica; en suma, que no duda. Esa juventud…

Mas, sabed, también, que el rebelde que predique la rebelión y la rebeldía dentro de una absoluta honradez de procedimientos, estad seguros que su historia será la historia de la pobreza si no de la más completa miseria; porque tal rebelde no acepta ni busca nada que no esté dentro de los estrechos límites de la dignidad, y lo busca con altivez y únicamente sus derechos adquiridos a fuerza de trabajo, lo que le pertenece por derecho, lo cual sorprende e irrita el alma de los mentores de otra vez, constituidos ya en autoridades, habituados a ver mendigar de rodillas a los hombres más rebeldes. Por eso, esos maestros lumbricoides, a quienes se les tapa la boca con un buen sueldo o un buen título, se afanan en llenar con mil cascabeles y relumbrones sus hojas de servicios… mientras que el rebelde rechaza toda hoja de servicios, porque jamás se puso fuera del servicio de su propia idea, y, secundariamente, porque la presencia de un rebelde siembra pánico en los impuros, ya que sienten que el rebelde está sobre sus cabezas oscilando como una guillotina.

Si cada cual reconociese sus impotencias, avanzaría el doble en su vía, porque el reconocimiento de la propia impotencia es el repliegue de la fuerza en potencia.

La juventud

(A coro, entusiastamente)

¡Oh, divino Loco, salvador de nuestro glorioso porvenir!, de hoy más serás nuestro único mentor. ¡Viva el Maestro!

El Loco

(Riendo a carcajadas)

Yo solo podría ser Maestro, si quisiera, de los que no aceptan mentores; porque amo únicamente a los satánicos.

Y como ellos jamás aceptarán por mentor a nadie, entonces yo les grito satisfecho: ¡Bravo!, y los declaro sus propios maestros. Ellos son los hombres. La patria necesita almas de hierro, ya que se trata de forjar el más venturoso futuro de la América. Ansiamos hombres que vivan de su propia fuerza y sean capaces de fabricar su propia fe en los dominios de la más alta rebeldía.

***

MarkaTambo te invita a compartir las palabras de uno de nuestros más grandes artistas. Antes como ahora, estas palabras del gran Toqui Borda parecen cobrar relieve. Finalmente, su libro sería publicado en forma póstuma en los años sesenta. Conoce más de la historia de Bolivia y su arte inigualable. Síguenos en nuestras redes haciendo click en la siguiente imagen:

Bolivia

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *