Estas son las 10 canciones de Rock Boliviano más reproducidas en Spotify

rock boliviano

Si todavía no conoces la aplicación más utilizada para oír música en el mundo, la puedes descargar haciendo click aquí. Entre múltiples ventajas, Spotify te permite ver con exactitud cuántas veces le han dado PLAY a cualquier canción, melodía o podcast.

En el caso del rock boliviano, cada vez hay más bandas que tienen presencia en el mundo virtual, así como sus seguidores más fieles.

La revista MarkaTambo te invita a escuchar las 10 canciones de rock boliviano más escuchadas en Spotify:

10. NO RECES AL SOL – Lou-Kass (200 MIL reproducciones)

¿Quién no ha oído el inolvidable riff de guitarra del Grillo VIllegas que da inicio a esta balada? No reces al sol es una de esas canciones coreadas en conciertos y nunca falta en guitarreadas. En la letra, el compositor Martín Joffré ya develaba conflictos espirituales que luego crearían diferencias entre los integrantes de la banda. Buen inicio de la lista ¿no crees?

9. JAMÁS LA VI – La Logia (207 MIL reproducciones)

Desde Sucre, La Logia no podía faltar en esta lista rockera. Con más de 200 mil reproducciones, su canción Jamás la vi se posiciona en el puesto número nueve, demostrando que las raíces del rock setentero todavía tienen seguidores.

8. LÁGRIMAS – Alcoholika La Christo (257 MIL reproducciones)

La primera representante del METAL en este ranking. La banda Alcoholika La Christo ha demostrado constancia y tesón en el género. Siendo de las pocas bandas bolivianas fichadas por disqueras multinacionales, su canción Lágrimas se hace presente en el puesto numero ocho.

7. INSTINTO ANIMAL – Aviónica (284 MIL reproducciones)

Aviónica es hoy por hoy una de las propuestas con mayor alcance internacional. Sus videos circulan en canales de música especializados del continente. Tiene un estilo elegante con excelente producción. Instinto animal, un reciente sencillo, nos hace pensar que Aviónica todavía tiene mucho más para ofrecer.

6. EPÍLOGO – Llegas (306 MIL reproducciones)

Otro riff  del Grillo Villegas. Después de Lou-kass, el músico paceño necesitaba demostrar su individualidad creativa y lo hizo en forma increíble. La primera de dos canciones presentes en la lista se ubica en el puesto seis.

5. CLAUSURA – Quirquiña (354 MIL reproducciones) 

Abiertamente comerciales, sin que eso signifique mala calidad. La banda Quirquiña es una de las propuestas musicales que más y mejor ha abarcado el territorio de Bolivia. ¿Cómo olvidar la introducción con sax de esta balada electrónica? Punto alto para Alejandro Delius y sus compañeros de banda.

4. ERES – Deszaire (387 MIL reproducciones)

Combinando la murga argentina, ritmos tropicales y un sólido rock & roll, Deszaire se ha convertido en un clásico de las noches paceñas. Aunque tiene un montón de hits oyéndose en todos lados, en este caso, su canción Eres ocupa el cuarto lugar.

3. SUBTERRÁNEA – Llegas (660 MIL reproducciones)

En el podio de las canciones más escuchadas, se encuentra otro éxito de Llegas. Esta vez con la súper voz de Christian Krauss, Subterránea es uno de esos temas que te transportan desde los inicios en el Socavón, pasando por la evolución musical de los ex compañeros de banda, hasta su posterior madurez musical, cada uno de ellos con sello propio.

2. SERÉ TU MÚSICA – Octavia (678 MIL reproducciones)

Acercándose al primer puesto, nos encontramos con la Morenada-Rock más oída en la historia de Bolivia. Octavia, siguiendo los pasos de bandas como 50 de marzo o Wara, logró que -además de fusionar ritmos tradicionales de Bolivia con un sonido rockero- Sony Music se interesara en lo que pasaba en Bolivia. De esas experimentaciones de alto nivel, salió este bello tema.

1. DESPUÉS DE TI – Octavia (1 MILLÓN 140 MIL reproducciones)

La única canción que supera ampliamente el millón de reproducciones. Himno en conciertos. Infaltable en reuniones musicales. Cuatro acordes que funcionan a la perfección en guitarreadas. Un coro fácil de cantar, sentir y recordar. Estamos ante una canción que sobrevivirá muchísimo tiempo, por eso hoy es la más escuchada en Spotify.

¿Qué opinas de esta lista? Tal vez sea hora de hacerte una playlist en Spotify. Esperamos que hayas disfrutado de estos temas del rock boliviano. Síguenos en nuestras redes sociales para conocer las mejores novedades del sorprendente arte de Bolivia.

Lee Aquí el DISCURSO INCENDIARIO de Arturo Borda a la Juventud boliviana

En los años cuarenta Arturo Borda estaba finalizando su libro El Loco después de haberle dedicado gran parte de su vida. Uno de los puntos culminantes del libro es el discurso que da el personaje principal llamado también «El Loco».

En su audiencia están los espíritus de Goethe, Cervantes, Shakespeare, Wagner, Beethoven y muchos otros artistas de la historia universal. Sin embargo, el discurso está dirigido a la juventud boliviana.

La revista MarkaTambo comparte contigo a continuación estas líneas inolvidables:

***

El Loco

En nombre del Amor, de la Justicia y la Verdad.

¡Ea, vosotros! Yo no sé si me interesa o no la juventud, lo cual no me importa averiguar, ni tengo ningún interés porque nadie me oiga; pero como para que os disperséis sería menester que llegase la noche, para que podáis huir en la sombra, porque solo en la sombra sois audaces, ya que ninguno se atreve a la luz del día, de miedo a tostarse la cabeza y los pies bajo la rabiosa luz del sol en estos dominios de la Verdad, sobre la arena calcinada del desierto, vuestra impotencia y miedo os obligan a oírme.

Oíd, pues.

Y a medida que hablaba iba trepando más alto, hasta que ya no era visible por la multitud. Cuando llegó a descubierto empezó a gritar de este modo:

El que quiera saber cómo se vive de cara al sol, que salga de la sombra y me mire. ¿Eh? ¿Nadie sale? ¿El miedo os acorrala a mis pies, a la sombra de este sicomoro? Muy bien. Oíd. Os hablo desde la guía del árbol milenario.

Pero ya estoy molestado de hablar por imágenes, no por lo estúpido ni lo feo de ellas, sino que por la necia incomprensión de los hombres; de manera que me obligan a decir lo necesario de un modo directamente crudo. Este lenguaje es demasiado claro, aunque todavía para los obtusos sea obscuro, es, pues, excesivamente preciso, sin matices, por lo mismo hiriente. Pues bien; yo no tengo la culpa: cuando yo hablaba como entre sueños, con giros de belleza rara, nadie me comprendía o nadie quería comprenderme. Ahora mi verbo, por eso, es duro como un esqueleto: de consiguiente, es algo como con la muerte con lo que quiero y debo hablar.

Y así es, porque cada cual de vosotros se alegra al oír unas meras palabras aparentemente reactivas, y, sobreexcitados, aplauden, para olvidarlo todo inmediatamente agotados, sin ninguna habilidad analítica, siguiendo inconscientemente a todo el mundo, sin comprender que las palabras por sí mismas no constituyen ninguna lección. Ejemplo: un bandido puede estar predicando la virtud para atraparlos y servirse de vosotros como de cosas, en cambio que vosotros iréis alelados en su séquito, hasta que, siempre tarde, os deis cuenta del error, pero quedando ya definitivamente sojuzgados en la esclavitud a esa hipocresía, al arbitrio de un bribón.

Por consiguiente, la única prédica que debéis considerar real es el ejemplo, la lección que se vive segundo a segundo; observad que no faltarán hombres venales y vanos que sirviendo vilmente por una escudilla de lentejas irán sin escrúpulos a lavar indistintamente las saliveras ora del blanco, ora del negro, como ya del santo o del asesino, todo hasta lograr su posición social, un renombre, y, sobre todo, su situación económica. Ved que el servilismo del antiguo esclavo francamente esclavo ante el mundo y ante su conciencia era un servilismo honorable comparado con el voluntario servilismo de los hipócritas en el tiempo de la libertad.

Pero indudablemente que ellos cuentan de antemano con su elemento, con esa juventud intelectual o ignara, que después de sufrir en las ergástulas los puntapiés del opresor, cuyos zapatos querían morder de rabia, por la miseria de una migaja del festín, se ponen incondicionalmente a su servicio, pretendiendo, punto en boca y obedientes, que sirven ya a fines más altos que a la libertad. Sí, cuentan con esa juventud que ni oye, ni mira ni ve: que no escudriña, que no analiza, que no critica; en suma, que no duda. Esa juventud…

Mas, sabed, también, que el rebelde que predique la rebelión y la rebeldía dentro de una absoluta honradez de procedimientos, estad seguros que su historia será la historia de la pobreza si no de la más completa miseria; porque tal rebelde no acepta ni busca nada que no esté dentro de los estrechos límites de la dignidad, y lo busca con altivez y únicamente sus derechos adquiridos a fuerza de trabajo, lo que le pertenece por derecho, lo cual sorprende e irrita el alma de los mentores de otra vez, constituidos ya en autoridades, habituados a ver mendigar de rodillas a los hombres más rebeldes. Por eso, esos maestros lumbricoides, a quienes se les tapa la boca con un buen sueldo o un buen título, se afanan en llenar con mil cascabeles y relumbrones sus hojas de servicios… mientras que el rebelde rechaza toda hoja de servicios, porque jamás se puso fuera del servicio de su propia idea, y, secundariamente, porque la presencia de un rebelde siembra pánico en los impuros, ya que sienten que el rebelde está sobre sus cabezas oscilando como una guillotina.

Si cada cual reconociese sus impotencias, avanzaría el doble en su vía, porque el reconocimiento de la propia impotencia es el repliegue de la fuerza en potencia.

La juventud

(A coro, entusiastamente)

¡Oh, divino Loco, salvador de nuestro glorioso porvenir!, de hoy más serás nuestro único mentor. ¡Viva el Maestro!

El Loco

(Riendo a carcajadas)

Yo solo podría ser Maestro, si quisiera, de los que no aceptan mentores; porque amo únicamente a los satánicos.

Y como ellos jamás aceptarán por mentor a nadie, entonces yo les grito satisfecho: ¡Bravo!, y los declaro sus propios maestros. Ellos son los hombres. La patria necesita almas de hierro, ya que se trata de forjar el más venturoso futuro de la América. Ansiamos hombres que vivan de su propia fuerza y sean capaces de fabricar su propia fe en los dominios de la más alta rebeldía.

***

MarkaTambo te invita a compartir las palabras de uno de nuestros más grandes artistas. Antes como ahora, estas palabras del gran Toqui Borda parecen cobrar relieve. Finalmente, su libro sería publicado en forma póstuma en los años sesenta. Conoce más de la historia de Bolivia y su arte inigualable. Síguenos en nuestras redes haciendo click en la siguiente imagen:

Bolivia

50 de Marzo: una de las Mejores Bandas de Rock en la Historia de Bolivia

50 de marzo

por: redacción MarkaTambo

Con la transición del mundo analógico al digital, algunas expresiones artísticas corren el riesgo de quedar en el olvido. Es más, haciendo una revisión de lo producido en Bolivia en materia artística durante la primera mitad del siglo XX, o incluso en el siglo XIX, es fácil comprobar que grandes aportes a nuestra cultura no tienen todavía una presencia en la virtualidad.

Esta situación pasa con la excelente banda «50 de marzo», precursores del rock boliviano en todas sus facetas, visionarios como pocos. Normalmente, al conversar acerca de los padres del rock en el país, surgen nombres como Wara, Los Grillos o, más recientemente, Octavia o Loukass. Pero quién se acuerda de los incomparables autores de «Cicerón» o «Una canción a mi moto».

A la fecha en que se publica este artículo: marzo de 2021, la banda no tiene una cuenta en Spotify ni un canal en Youtube. La información que se puede encontrar en línea es insuficiente porque ni siquiera Wikipedia muestra algo acerca de los pioneros del rock psicodélico en Bolivia. Por eso en MarkaTambo.com hemos querido contribuir en la difusión de sus alucinantes canciones.

Pioneros de la psicodelia y el rock progresivo en Bolivia

En 1971, Benjo Gómez, Germán Urquidi y Luis Eguino comenzaron una experimentación  fusionado el rock con la cultura y los sonidos bolivianos. Sucedió antes de la aparición de la mítica banda Wara, por decir un ejemplo, y siguieron sonando en las siguientes décadas entre los mejores músicos del país.

Hasta donde conocemos, solamente editaron tres EP con dos o tres canciones cada uno. Estos EP en discos vinilo fueron: «Cicerón», «Ayer y hoy» y «Chapare». Gracias a algunos melómanos sin remedio, quienes han digitalizado los viejos discos para subirlos a la red, podemos escuchar algunas de estas canciones:

Tributo a Black Sabath sin perder la identidad

50 de marzo supo definir un estilo propio acorde a los tiempos que vivían. Recién terminada la década de los sesenta, el rock & roll comenzaba a transformarse en sonidos más oscuros y agresivos. Una de las principales influencias por ese entonces eran los pioneros del heavy metal, liderados por Tommy Iommi y Ozzy Osbourne, Black Sabath.

La banda boliviana, sin caer en la simple imitación, sí relucía constantes influencias de lo más avanzado de la época, como es el caso del riff de la canción N.I.B. de Black Sabath, al finalizar algunos de sus temas. Mientras tanto, incluían instrumentos de viento nacionales, coros de reminiscencia altiplánica y armonías propias, logrando un estilo único e incomparable:

 

Recuperando un legado

Las malas lenguas aseguran que vivieron el rock hasta más no poder, cuando decidieron irse a Estados Unidos, dando así fin al grupo.

Así que si alguna vez te preguntas de dónde surgieron bandas como Octavia, Om, LouKass o Wara, te invitamos a escuchar con atención las canciones de 50 de marzo.

Sus acordes guardan las raíces de la música contemporánea en Bolivia. Psicodelia. Lirismo. A veces etiquetados como rock progresivo, su música es simplemente una gran expresión artística, local y universal, del talento boliviano. 

Aquí está la letra de la canción «Cicerón», para que te identifiques hoy y siempre con esta excelente banda de rock asumiendo que el arte no tiene tiempo:

Tienes que estar muy contento

porque te estás convirtiendo

en Cicerón de tu sociedad.

No malgastes tu tiempo.

Y ocúpate de conducir

a toda la gente amiga

a las carpas de nuestro circo filosófico y musical.

No tengas miedo

si ahora te margina la sociedad;

porque más tarde

ella misma

te seguirá, te seguirá.

Reconoce tu verdad

tu verdad, tu verdad.

Desde MarkaTambo.com llamamos a los herederos de 50 de marzo para que encuentren los valiosos materiales de archivo para posibles documentales, reportajes y una indispensable presencia digital. 

Este power trío fue uno de los primeros en fusionar a gran escala lo mejor del rock con una propuesta original de Bolivia. Desaparecidos en los soportes analógicos, hoy en día es necesario contar con sus excelentes canciones en formato digital, para que pueda ser apreciada en todo el mundo.

No te pierdas ninguno de nuestros contenidos. Síguenos en MarkaTambo.com para conocer más del fantástico arte boliviano de ayer, hoy y siempre. Solo tienes que hacer click en la siguiente imagen:

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10 imágenes de UYUNI: uno de los lugares MÁS BELLOS del Mundo

uyuni

A veces las palabras están de más.

Queremos mostrarte 10 imágenes que se expresan por sí mismas. Se trata del Salar más alto, extenso y hermoso del mundo. Es posible que tú conozcas otras imágenes, notas o videos de este albo tesoro boliviano.

Te invitamos a compartirlas en los comentarios de nuestras redes sociales:

1. Laguna Verde

Si este fuera otro planeta, sería uno pacífico, lleno de aire limpio y con las aguas más extravagantes. Pero no. Estamos en la Tierra. En BOLIVIA, con más precisión.

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2. Viva la Libertad

Pocos lugares para ver la magnificencia del cosmos como el inmenso salar boliviano. No por nada miles de fotógrafos de todo el mundo se acercan cada año para sacar imágenes como esta.

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3. Aves Míticas

Estas aves tienen buen gusto. De todos los lugares que hay para vivir, llegaron al mejor. Un sitio donde todavía no se siente fuerza del poder destructor del ser humano.

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4. ¡Duomos!

Estas construcciones parecen sacadas de una película de ciencia ficción. Se trata de duomos turísticos para que los visitantes tengan un lugar de descanso entre tanta belleza  😉

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5. Star Wars

Hablando de películas, nada más y nada menos que la saga creada por George Lucas eligió a Uyuni para grabar una de sus inolvidables secuencias.

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6. Laguna Colorada

Si pensabas que el agua no puede ser del color que tú quieras, es porque todavía no has visitado este increíble desierto donde todo es posible.

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7. Increíble Oasis

En medio de la ceguera causada por el blanco infinito, es posible encontrar este tipo de visiones. Montañas mágicas capaces de llevarnos a otra realidad.

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8. Vía Láctea

Como si se hubieran puesto de acuerdo, la Vía Láctea desde el Salar de Uyuni parece la corona de una de sus hijas predilectas, (precisamente así le dicen a la comunidad que protege al Salar en Bolivia: la «hija predilecta»).

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9. Y la belleza de su gente…

Nada mejor que encontrar la belleza de las personas en medio de un lugar con cualidades únicas en todo el mundo. 

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10. Hotel de Sal

Y en medio de la nada, como si fuera poco, tenemos un hotel con todo lo necesario para tener una velada inigualable. Además está hecho con bloques de sal.

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No lo dudes ni un segundo. Comparte este contenido en tus redes. Dale ME GUSTA a la revista MarkaTambo.com para seguir conociendo lo maravilloso que es este lugar. Visita Uyuni en cuanto puedas y síguenos haciendo click en el banner:

uyuni

Lee aquí EL POZO de Augusto Céspedes: clásico de la Literatura boliviana

Augusto Céspedes

[ EL POZO – Augusto Céspedes ]

Soy el suboficial boliviano Miguel Navajo y me encuentro en el hospital de Tarairí, recluido desde hace 50 días con avitaminosis beribérica, motivo insuficiente según los médicos para ser evacuado hasta La Paz, mi ciudad natal y mi gran ideal. Tengo ya dos años y medio de campaña y ni el balazo con que me hirieron en las costillas el año pasado, ni esta excelente avitaminosis me procuran la liberación.

Entretanto me aburro, vagando entre los numerosos fantasmas en calzoncillos que son los enfermos de este hospital, y como nada tengo para leer durante las cálidas horas de este infierno, me leo a mí mismo, releo mi Diario. Pues bien, enhebrando páginas distintas, he exprimido de ese Diario la historia de un pozo que está ahora en poder de los paraguayos.

Para mí ese pozo es siempre nuestro, acaso por lo mucho que nos hizo agonizar. En su contorno y en su fondo se escenificó un drama terrible en dos actos: el primero en la perforación y el segundo en la sima. Ved lo que dicen esas páginas:

Verano sin agua. En esta zona de Chaco, al norte de Platanillos casi no llueve, y lo poco que llovió se ha evaporado. Al norte, al sur, a la derecha o a la izquierda, por donde se mire o se ande en la transparencia casi inmaterial del bosque de leños plomizos, esqueletos sin sepultura condenados a permanecer de pie en la arena exangüe, no hay una gota de agua, lo que impide que vivan aquí los hombres de guerra. Vivimos, raquíticos, miserables, prematuramente envejecidos los  árboles, con más ramas que hojas, y los hombres, con más sed que odio.

Tengo a mis órdenes unos 20 soldados, con los rostros entintados de pecas, en los pómulos costras como discos de cuero y los ojos siempre ardientes. Muchos de ellos han concurrido a las defensas de Aguarrica y del Siete (Kilómetro Siete, camino Saavedra‑Alihuata, donde se libró la batalla del 10 de Noviembre), de donde sus heridas o enfermedades los llevaron al hospital de Muñoz y luego al de Ballivián. Una vez curados, los han traído por el lado de Platanillos, al II Cuerpo de Ejército. Incorporados al regimiento de zapadores a donde fui también destinado, permanecemos desde hace un semana aquí, en las proximidades del fortín Loa, ocupados en abrir una picada. El monte es muy espinoso, laberíntico y pálido. No hay agua.

17 de enero.

Al atardecer, entre nubes de polvo que perforan los elásticos caminos aéreos que confluyen hasta la pulpa del sol naranja, sobredorando el contorno del ramaje anémico, llega el camión aguatero.

Un viejo camión, de guardafangos abollados, sin cristales y con un farol vendado, que parece librado de un terremoto, cargado de toneles negros, llega. Lo conduce un chofer cuya cabeza rapada me recuerda a una tutuma. Siempre brillando de sudor, con el pecho húmedo, descubierto por la camisa abierta hasta el vientre.

‑La cañada se va secando ‑anunció hoy‑. La ración de agua es menos ahora para el regimiento.

‑ A mí no más, agua los soldados me van a volver ‑ha añadido el ecónomo que le acompaña.

Sucio como el chofer, si este se distingue por la camisa, en aquel son los pantalones aceitosos que le dan personalidad. Por lo demás, es avaro y me regatea la ración de coca para mis zapadores. Pero alguna vez me hace entrega de una cajetilla de cigarrillos.

El chofer me ha hecho saber que en Platanillos se piensa llevar nuestra División más adelante.

Esto ha motivado comentarios entre los soldados. Hay un potosino, Chacón, chico, duro y obscuro como un martillo, que ha lanzado la pregunta fatídica:

‑¿Y habrá agua?

‑Menos que aquí ‑le han respondido.

‑¿Menos que aquí? ¿Vamos a vivir del aire como las carahuatas?

Traducen los soldados la inconsciencia de su angustia, provocada por el calor que aumenta, relacionando ese hecho con el alivio que nos niega el liquido obsesionante. Destornillando la tapa de un tonel se llena de agua dos latas de gasolina, una para cocinar y otra para beberla y se va el camión. Siempre se derrama un poco de agua al suelo, humedeciéndolo, y las bandadas de mariposas blancas acuden sedientas a esa humedad.

A veces yo me decido a derrochar un puñado de agua, echándomelo sobre la nuca, y unas abejitas, que no sé con qué viven, vienen a enredarse entre mis cabellos.

21 de enero.

Llovió anoche. Durante el día el calor nos cerró como un traje de goma caliente. La refracción del sol en la arena nos perseguía con sus llamaradas blancas. Pero a las seis llovió. Nos desnudamos y nos bañamos, sintiendo en las plantas de los pies el lodo tibio que se metía entre los dedos.

25 de enero.

Otra vez el calor. Otra vez este flamear invisible, seco, que se pega a los cuerpos. Me parece que debería abrirse una ventana en alguna parte para que entrase el aire. El cielo es una enorme piedra debajo de la que está encerrado el sol.

Así vivimos, hacha y pala al brazo. Los fusiles quedan semienterrados bajo el polvo de las carpas y somos simplemente unos camineros que tajamos el monte en línea recta, abriendo una ruta, no sabemos para qué, entre la maleza inextricable que también se encoge de calor. Todo lo quema el sol. Un pajonal que ayer por la mañana estaba amarillo, ha encanecido hoy y está seco, aplastado, porque el sol ha andado encima de él.

Desde las 11 de la mañana hasta las 3 de la tarde es imposible el trabajo en la fragua del monte. Durante esas horas, después de buscar inútilmente una masa compacta de sombra, me echo debajo de cualquiera de los  árboles, al ilusorio amparo de unas ramas que simulan una seca anatomía de nervios atormentados.

El suelo, sin la cohesión de la humedad, asciende como la muerte blanca envolviendo los troncos con su abrazo de polvo, empañando la red de sombra deshilachada por el ancho torrente del sol. La refracción solar hace vibrar en ondas el aire sobre el perfil del pajonal próximo, tieso y pálido como un cadáver.

Postrados, distensos, permanecemos invadidos por el sopor de la fiebre cotidiana, sumidos en el tibio desmayo que aserrucha el chirrido de las cigarras, interminable como el tiempo. El calor, fantasma transparente volcado de bruces sobre el monte, ronca en el clamor de las cigarras. Estos insectos pueblan todo el bosque donde extienden su taller invisible y misterioso con millones de ruedecillas, martinetes y sirenas cuyo funcionamiento aturde la atmósfera en leguas y leguas.

Nosotros, siempre al centro de esa polifonía irritante, vivimos una escasa vida de palabras sin pensamientos, horas tras horas, mirando en el cielo incoloro mecerse el vuelo de los buitres, que dan a mis ojos la impresión de figuras de pájaros decorativos sobre un empapelado infinito.

Lejanas, se escuchan, de cuando en cuando, detonaciones aisladas.

augusto céspedes
«El pozo» fue publicado en el libro Sangre de Mestizos de 1936.

1 de febrero.

El calor se ha adueñado de nuestros cuerpos, identificándolos como de polvo, sin nexo de continuidad articulada, blandos, calenturientos, conscientes para nosotros solo por el tormento que nos causan al transmitir desde la piel la presencia sudosa de su beso de horno. Logramos recobrarnos al anochecer. Abandónase el día a la gran llamarada con que se dilata el sol en un último lampo carmesí, y la noche viene obstinada en dormir, pero la acosan las picaduras de múltiples gritos de animales: silbidos, chirridos, graznidos, gama de voces exóticas para nosotros, para nuestros oídos pamperos y montañeses.

Noche y día. Callamos en el día, pero las palabras de mis soldados se despiertan en las noches. Hay algunos muy antiguos, como Nicolás Pedraza, vallegrandino que está en el Chaco desde 1930, que abrió el camino a Loa, Bolívar y Camacho. Es palúdico, amarillo y seco como una caña hueca.

‑Los pilas haigan venido por la picada de Camacho, dicen ‑manifestó el potosino Chacón.

‑Ahí sí que no hay agua ‑informó Pedraza, con autoridad.

‑Pero los pilas siempre encuentran. Conocen el monte más que nadies ‑objetó José Irusta, un paceño  áspero, de pómulos afilados y ojillos oblicuos que estuvo en los combates de Yujra y Cabo Castillo.

Entonces un cochabambino a quien apodan el Cosñi, replicó:

‑Dicen no más, dicen no más… ¿Y a ese pila que le encontramos en el Siete muerto de sed cuando la cañada estaba ahicito, mi Sof?…

‑Cierto ‑he afirmado‑. También a otro, delante del Campo lo hallamos envenenado por comer tunas del monte.

‑De hambre no se muere. De sed sí que se muere. Yo he visto en el pajonal del Siete a los nuestros chupando el barro la tarde del 10 de noviembre.

Hechos y palabras se amontonan sin huella. Pasan como una brisa sobre el pajonal sin siquiera estremecerlo.

Yo tengo otras cosas que anotar.

6 de febrero.

Ha llovido. Los  árboles parecen nuevos. Hemos tenido agua en las charcas, pero nos ha faltado pan y azúcar porque el camión de provisiones se ha enfangado.

20 de febrero.

Nos trasladan 20 kilómetros más adelante. La picada que trabajamos ya no será utilizada, pero abriremos otra.

18 de febrero.

El chofer descamisado ha traído la mala noticia:

‑La cañada se acabó. Ahora traeremos agua desde «La China».

26 de febrero.

Ayer no hubo agua. Se dificulta el transporte por la distancia que tiene que recorrer el camión. Ayer, después de haber hacheado todo el día en el monte, esperamos en la picada la llegada del camión y el último lampo del sol ‑esta vez rosáceo‑ pintó los rostros terrosos de mis soldados sin que viniese por el polvo de la picada el rumor acostumbrado.

Llegó el aguatero esta mañana y alrededor del turril se formó un tumulto de manos, jarros y cantimploras, que chocaban violentos y airados. Hubo una pelea que reclamó mi intervención.

1 de marzo.

Ha llegado a este puesto un teniente rubio y pequeñito, con barba crecida. Le he dado el parte sobre el número de hombres a mis órdenes.

‑En la línea no hay tres soldados. Debemos buscar pozos.

‑En «La China» dicen que han abierto pozos.

‑Y han sacado agua.

‑Han sacado.

‑Es cuestión de suerte.

‑Por aquí también, cerca de «Loa» ensayaron abrir unos pozos.

Entonces Pedraza que nos oía ha informado que efectivamente, a unos cinco kilómetros de aquí, hay un «buraco», abierto desde época inmemorial, de pocos metros de profundidad y abandonado porque seguramente los que intentaron hallar agua desistieron de la empresa. Pedraza juzga que se podría cavar «un poco más».

2 de marzo.

Hemos explorado la zona a que se refiere Pedraza. Realmente hay un hoyo, casi cubierto por los matorrales, cerca de un gran palobobo.

El teniente rubio ha manifestado que informará a la Comandancia, y esta tarde hemos recibido orden de continuar la excavación del buraco, hasta encontrar agua. He destinado 8 zapadores para el trabajo. Pedraza, Irusta, Chacón, el Cosñi, y cuatro indios más.

Augusto Céspedes
Augusto Céspedes participó en la Guerra del Chaco como cronista de guerra.

II

2 de marzo.

El buraco tiene unos 5 metros de diámetro y unos 5 de profundidad. Duro como el cemento es el suelo. Hemos abierto una senda hasta el hoyo mismo y se ha formado el campamento en las proximidades. Se trabajará todo el día, porque el calor ha descendido.

Los soldados, desnudos de medio cuerpo arriba, relucen como peces. Víboras de sudor con cabecitas de tierra les corren por los torsos. Arrojan el pico que se hunde en la arena aflojada y después se descuelgan mediante una correa de cuero. La tierra extraída es obscura, tierna. Su color optimista aparenta una fresca novedad en los bordes del buraco.

10 de marzo.

12 metros. Parece que encontramos agua. La tierra extraída es cada vez más húmeda. Se han colocado tramos de madera en un sector del pozo y he mandado construir una escalera y un caballete de palomataco para extraer la tierra mediante polea. Los soldados se turnan continuamente y Pedraza asegura que en una semana más tendrá el gusto de invitar al General X «a soparse las argentinas en aguita del buraco».

22 de marzo.

He bajado al pozo. Al ingresar, un contacto casi sólido va ascendiendo por el cuerpo. Concluida la cuerda del sol se palpa la sensación de un aire distinto, el aire de la tierra. Al sumergirse en la sombra y tocar con los pies desnudos la tierra suave, me baña una gran frescura. Estoy más o menos a los 18 metros de profundidad. Levanto la cabeza y la perspectiva del tubo negro se eleva sobre mí hasta concluir en la boca por donde chorrea el rebalse de luz de la superficie. Sobre el piso del fondo hay barro y la pared se deshace fácilmente entre las manos. He salido embarrado y han acudido sobre mí los mosquitos, hinchándome los pies.

30 de marzo.

Es extraño lo que pasa. Hasta hace 10 días se extraía barro casi líquido del pozo y ahora nuevamente tierra seca. He descendido nuevamente al pozo. El aliento de la tierra aprieta los pulmones allá adentro. Palpando la pared se siente la humedad, pero al llegar al fondo compruebo que hemos atravesado una capa de arcilla húmeda. Ordeno que se detenga la perforación para ver si en algunos días se deposita el agua por filtración.

12 de abril.

Después de una semana el fondo del pozo seguía seco. Entonces se ha continuado la excavación y hoy he bajado hasta los 24 metros. Todo es oscuro allá y sólo se presiente con el tacto nictálope las formas del vientre subterráneo. Tierra, tierra, espesa tierra que aprieta sus puños con la muda cohesión de la asfixia. La tierra extraída ha dejado en el hueco el fantasma de su peso y al golpear el muro con el pico me responde con un toctoc sin eco que más bien me golpea el pecho.

Sumido en la obscuridad he resucitado una pretérita sensación de soledad que me poseía de niño, anegándome de miedosa fantasía cuando atravesaba el túnel que perforaba un cerro próximo a las lomas de Capinota donde vivía mi madre. Entraba cautelosamente, asombrado ante la presencia casi sexual del secreto terrestre, mirando a contraluz moverse sobre las grietas de la tierra los élitros de los insectos cristalinos. Me atemorizaba llegar a la mitad del túnel en que la gama de sombra era más densa pero cuando lo pasaba y me hallaba en rumbo acelerado hacia la claridad abierta en el otro extremo, me invadía una gran alegría. Esa alegría nunca llegaba a mis manos, cuya epidermis padecía siempre la repugnancia de tocar las paredes del túnel.

Ahora, la claridad ya no la veo al frente, sino arriba, elevada e imposible como una estrella. ¡Oh!…

La carne de mis manos se ha habituado a todo, es casi solidaria con la materia terráquea y no conoce la repugnancia…

Augusto Céspedes
Por las condiciones duras, la Guerra del Chaco fue una de las más adversas para los soldados de Bolivia y Paraguay.

28 de abril.

Pienso que hemos fracasado en la búsqueda del agua. Ayer llegamos a los 30 metros sin hallar otra cosa que polvo. Debemos detener este trabajo inútil y con este objeto he elevado una «representación» ante el comandante de batallón quien me ha citado para mañana.

29 de abril.

‑Mi capitán ‑le he dicho al comandante- hemos llegado a los 30 metros y es imposible que salga el agua.

‑Pero necesitamos agua de todos modos- me ha respondido.

‑Que ensayen en otro sitio ya también ps, mi Capitán.

‑No, no. Sigan no más abriendo el mismo. Dos pozos de 30 metros no darán agua. Uno de 40 puede darla.

‑Sí, mi Capitán.

‑Además, tal vez ya estén cerca.

‑Sí, mi Capitán.

‑Entonces, un esfuerzo más. Nuestra gente se muere de sed.

No muere, pero agoniza diariamente. Es un suplicio sin merma, sostenido cotidianamente con un jarro por soldado. Mis soldados padecen, dentro del pozo, de mayor sed que afuera, con el polvo y el trabajo, pero debe continuar la excavación.

Así les notifiqué y expresaron su impotente protesta, que he procurado calmar ofreciéndoles a nombre del comandante mayor ración de coca y agua.

9 de mayo.

Sigue el trabajo. El pozo va adquiriendo entre nosotros una personalidad pavorosa, substancial y devoradora, constituyéndose en el amo, en el desconocido señor de los zapadores. Conforme pasa el tiempo, cada vez más les penetra la tierra mientras más la penetran, incorporándose como por el peso de la gravedad al pasivo elemento, denso e inacabable. Avanzan por aquel camino nocturno, por esa caverna vertical, obedeciendo a una lóbrega atracción, a un mandato inexorable que les condena a desligarse de la luz, invirtiendo el sentido de sus existencias de seres humanos. Cada vez que los veo me dan la sensación de no estar formados por células de polvo, con tierra en las orejas, en los párpados, en las cejas, en las aletas de la nariz, con los cabellos blancos, con tierra en los ojos, con el alma llena de tierra del Chaco.

24 de mayo.

Se ha avanzado algunos metros más. El trabajo es lentísimo: un soldado cava adentro, otro desde afuera maneja la polea, y la tierra sube en un balde improvisado en un turril de gasolina. Los soldados se quejan de asfixia. Cuando trabajan, la atmósfera les aprensa el cuerpo. Bajo sus plantas y alrededor suyo y encima de sí la tierra crece como la noche. Adusta, sombría, tenebrosa, impregnada de un silencio pesado, inmóvil y asfixiante, se apitona sobre el trabajador una masa semejante al vapor de plomo, enterrándole de tinieblas como a gusano escondido en una edad geológica, distante muchos siglos de la superficie terrestre.

Bebe el liquido tibio y denso de la caramañola que se consume muy pronto, porque la ración, a pesar de ser doble «para los del pozo» se evapora en sus fauces, dentro de aquella sed negra. Busca con los pies desnudos en el polvo muerto la vieja frescura de los surcos que él cavaba también en la tierra regada de sus lejanos valles agrícolas, cuya memoria se le presenta en la epidermis.

Luego golpea, golpea con el pico, mientras la tierra se desploma, cubriéndole los pies sin que aparezca jamás el agua. El agua, que todos ansiamos en una concentración mental de enajenados que se vierte por ese agujero sordo y mudo.

5 de junio.

Estamos cerca de los 40 metros. Para estimular a mis soldados he entrado al pozo a trabajar yo también. Me he sentido descendiendo en un sueño de caída infinita. Allá adentro estoy separado para siempre del resto de los hombres, lejos de la guerra, transportado por la soledad a un destino de aniquilación que me estrangula con las manos impalpables de la nada. No se ve la luz, y la densidad atmosférica presiona todos los planos del cuerpo. La columna de obscuridad cae verticalmente sobre mí y me entierra, lejos de los oídos de los hombres.

He procurado trabajar, dando furiosos golpes con el pico, en la esperanza de acelerar con la actividad veloz el transcurso del tiempo. Pero el tiempo es fijo e invariable en ese recinto. Al no revelarse el cambio de las horas con la luz, el tiempo se estanca en el subsuelo con la negra uniformidad de una cámara obscura. Esta es la muerte de la luz, la raíz de ese árbol enorme que crece en las noches y apaga el cielo enlutando la tierra.

 16 de junio.

Suceden cosas raras. Esa cámara obscura aprisionada en el fondo del pozo va revelando imágenes del agua con el reactivo de los sueños. La obsesión del agua está creando un mundo particular y fantástico que se ha originado a los 41 metros, manifestándose en un curioso suceso en ese nivel.

El Cosñi Herbozo me lo ha contado. Ayer se había quedado adormecido en el fondo de la cisterna, cuando vio encender una serpiente de plata. La cogió y se deshizo en sus manos, pero aparecieron otras que comenzaron a bullir en el fondo del pozo hasta formar un manantial de borbollones blancos y sonoros que crecían, animando el cilindro tenebroso como a una serpiente encantada que perdió su rigidez para adquirir la flexibilidad de una columna de agua sobre la que el Cosñi se sintió elevado hasta salir al haz alucinante de la tierra.

Allá, ¡oh sorpresa! vio todo el campo transformado por la invasión del agua. Cada  árbol se convertía en un surtidor. El pajonal desaparecía y era en cambio una verde laguna donde los soldados se bañaban a la sombra de los sauces. No le causó asombro que desde la orilla opuesta ametrallasen los enemigos y que nuestros soldados se zambullesen a sacar las balas entre gritos y carcajadas. Él solamente deseaba beber. Bebía en los surtidores, bebía en la laguna, sumergiéndose en incontables planos líquidos que chocaban contra su cuerpo, mientras la lluvia de los surtidores le mojaba la cabeza. Bebió, bebió, pero su sed no se calmaba con esa agua, liviana y abundantemente como un sueño.

Anoche el Cosñi tenía fiebre. He dispuesto que lo trasladen al puesto de sanidad del Regimiento.

Augusto Céspedes
En vida fue más conocido como «El Chueco» Céspedes.

 24 de junio.

El Comandante de la División ha hecho detener su auto al pasar por aquí. Me ha hablado, resistiéndose a creer que hayamos alcanzado cerca de los 45 metros, sacando la tierra balde por balde con una correa.

‑Hay que gritar, mi Coronel, para que el soldado salga cuando ha pasado su turno ‑le he dicho.

Más tarde, con algunos paquetes de coca y cigarrillos, el Coronel ha enviado un clarín.

Estamos, pues, atados al pozo. Seguimos adelante. Más bien, retrocedemos al fondo del planeta, a una época geológica donde anida la sombra. Es una persecución del agua a través de la masa impasible. Más solitarios cada vez, más sombríos, obscuros como sus pensamientos y su destino, cavan mis hombres, cavan, cavan atmósfera, tierra y vida con lento y átono cavar de gnomos.

 4 de julio.

¿Es que en realidad hay agua? ¡Desde el sueño del Cosñi todos la encuentran! Pedraza ha contado que se ahogaba en una erupción súbita del agua que creció más alta que su cabeza. Irusta dice que ha chocado su pica contra unos témpanos de hielo y Chacón, ayer, salió hablando de una gruta que se iluminaba con el frágil reflejo de las ondas de un lago subterráneo.

¿Tanto dolor, tanta búsqueda, tanto deseo, tanta alma sedienta acumulados en el profundo hueco originan esta floración de manantiales?

 16 de julio.

Los hombres se enferman. Se niegan a bajar al pozo. Tengo que obligarlos. Me han pedido incorporarse al Regimiento de primera línea. He descendido una vez más y he vuelto, aturdido y lleno de miedo. Estamos cerca de los 50 metros. La atmósfera cada vez más prieta cierra el cuerpo en un malestar angustioso que se adapta a todos sus planos, casi quebrando el hilo imperceptible como un recuerdo que ata el ser empequeñecido con la superficie terrestre, en la honda obscuridad descolgada con peso de plomo. La tétrica pesantez de ninguna torre de piedra se asemeja a la sombría gravitación de aquel cilindro de aire cálido y descompuesto que se viene lentamente hacia abajo. Los hombres son cimientos. El abrazo del subsuelo ahoga a los soldados que no pueden permanecer más de una hora en el abismo. Es una pesadilla. Esta tierra del Chaco tiene algo de raro, de maldito.

 25 de julio.

Se tocaba el clarín ‑obsequiado por la División en la boca de la cisterna para llamar al trabajador cada hora. Cuchillada de luz debió ser la clarinada allá en el fondo. Pero esta tarde, a pesar del clarín, no subió nadie.

‑¿Quién está adentro? ‑pregunté.

Estaba Pedraza.

Le llamaron a gritos y clarinadas:

‑íTararííí!!…íPedrazaaaa!!!

‑Se habrá dormido…

‑O muerto ‑añadí yo, y ordené que bajasen a verlo.

Bajó un soldado y después de largo rato, en medio del círculo que hacíamos alrededor de la boca del pozo, amarrado de la correa, elevado por el cabrestante y empujado por el soldado, ascendió el cuerpo de Pedraza, semiasfixiado.

29 de julio.

Hoy se ha desmayado Chacón y ha salido, izado en una lúgubre ascensión de ahorcado.

4 de septiembre.

¿Acabará esto algún día? Ya no se cava para encontrar agua, sino por cumplir un designio fatal, un propósito inescrutable. Los días de mis soldados se insumen en la vorágine de la concavidad luctuosa que les lleva ciegos, por delante de su esotérico crecimiento sordo, atornillándoles a la tierra.

Aquí arriba el pozo ha tomado la fisonomía de algo inevitable, eterno y poderoso como la guerra. La tierra extraída se ha endurecido en grandes morros sobre los que acuden lagartos y cardenales. Al aparecer el zapador en el brocal, transminado de sudor y de tierra, con los párpados y los cabellos blancos, llega desde un remoto país plutoniano, semeja un monstruo prehistórico, surgido de un aluvión. Alguna vez, por decirle algo, le interrogo:

‑Siempre nada, mi Sof.

Siempre nada, igual que la guerra… ¡Esta nada no se acabará jamás!

1 de octubre.

Hay orden de suspender la excavación. En siete meses de trabajo no se ha encontrado agua.

Entretanto el puesto ha cambiado mucho. Se han levantado pahuichis y un puesto de Comando de batallón. Ahora abriremos un camino hacia el Este, pero nuestro campamento seguirá ubicado aquí.

El pozo queda también aquí, abandonado, con su boca muda y terrible y su profundidad sin consuelo. Ese agujero siniestro es en medio de nosotros siempre un intruso, un enemigo estupendo y respetable, invulnerable a nuestro odio como una cicatriz. No sirve para nada.

Augusto Céspedes
Céspedes murió el año 1997 en la ciudad de La Paz.

 III

7 de diciembre (Hospital Platanillos).

¡Sirvió para algo, el pozo maldito!…

Mis impresiones son frescas porque el ataque se produjo el día 4 y el 5 me trajeron aquí con un acceso de paludismo.

Seguramente algún prisionero capturado en la línea, donde la existencia del pozo era legendaria, informó a los pilas que detrás de las posiciones bolivianas había un pozo. Acosados por la sed, los guaraníes decidieron un asalto.

A las seis de la mañana se rasgó el monte, mordido por las ametralladoras. Nos dimos cuenta de que las trincheras avanzadas habían sido tomadas, solamente cuando percibimos a 200 metros de nosotros el tiroteo de los pilas. Dos granadas de stoke cayeron detrás de nuestras carpas.

Armé con los sucios fusiles a mis zapadores y los desplegué en línea de tiradores. En ese momento llegó a la carrera un oficial nuestro con una sección de soldados y una ametralladora y los posesionó en línea a la izquierda del pozo, mientras nosotros nos extendíamos a la derecha. Algunos se protegían en los montones de tierra extraída. Con un sonido igual al de los machetazos las balas cortaban las ramas. Dos ráfagas de ametralladoras abrieron grietas de hachazos en el palobobo. Creció el tiroteo de los pilas y se oía en medio de las detonaciones su alarido salvaje, concentrándose la furia del ataque sobre el pozo. Pero nosotros no cedíamos un metro, defendiéndolo ¡COMO SI REALMENTE TUVIESE AGUA!

Los cañonazos partieron la tierra, las ráfagas de metralla hendieron cráneos y pechos, pero no abandonamos el pozo, en cinco horas de combate.

A las 12 se hizo un silencio vibrante. Los pilas se habían ido. Entonces recogimos los muertos. Los pilas habían dejado cinco y entre los ocho nuestros estaban el Cosñi, Pedraza, Irusta y Chacón, con los pechos desnudos, mostrando los dientes siempre cubiertos de tierra.

El calor, fantasma transparente echado de bruces sobre el monte, calcinaba troncos y meninges y hacía crepitar el suelo. Para evitar el trabajo de abrir sepulturas pensé en el pozo.

Arrastrados los trece cadáveres hasta el borde fueron pausadamente empujados al hueco, donde vencidos por la gravedad daban un lento volteo y desaparecían, engullidos por la sombra.

‑¿Ya no hay más?…

Entonces echamos tierra, mucha tierra adentro.

Pero, aun así, ese pozo seco es siempre el más hondo de todo el Chaco.


Augusto Céspedes

LEE estos 3 Hermosos POEMAS en AYMARA con traducción al Castellano

Mauro Alwa

El poeta Mauro Alwa escribe en aymara, quechua y castellano. Es autor de los libros Arunak q’epiri (Cargador de palabras); Paninitaki (El camino que se anda entre dos) y Mama india. Creció en La Paz, sus poemas aparecen en varias antologías internacionales.

Hoy en la revista MarkaTambo.com, compartimos 3 hermosos poemas en aymara con traducción al castellano:

1

Janchijatsti q’alanchsustwa               

thuqhuña thuqhuñak munta

lakajax  yatirita  katuqi                     

Aymar Khichwa  arunaka…             

thuqhuña thuqhuñak  munta

llaki apaqata                                      

thuqhuña thuqhuñak munta   

willka kutimpi                                   

pinkillunakan arupampi

Pachamamax mistsuniwa 

phunchhawinakasan thuqhuñataki

—jachañajasti warari—

panini panini paninipuni.

*

Me he desnudado de mi cuerpo

quiero danzar y danzar

mi boca recibe del yatiri

voces Aymaras, Quechuas…

quiero danzar y danzar

fuera de la tristeza

quiero danzar y danzar

con el retorno del sol

con la voz de los pinkillus

sale la Pachamama

a danzar nuestra fiesta

—mi llanto grita—

los dos, los dos, los dos siempre.

2

Jiwatanakapaxa

amtañanak jachayapxi

pirqanak jaljapxi

arust’añanak phiskhurapxi                

sarapxi ukapachparaki jutapxi.

     Jiwatanakasaxa

     amukiw qamapxi.

*

Sus muertos

hacen llorar recuerdos

dividen muros

borran acuerdos

van y vienen.

Nuestros muertos

viven en silencio.

Mauro Alwa
Mauro Alwa, poeta aymara.

3

Akansti

Nayapuniw Jumjamaxa

jan llaki uskusitäti

Jumax aru uskutanta

Nayax aruw uskurakima.

*

Aquí

Yo siempre voy a ser Tú

no vayas a ponerte la tristeza

Tú me pondrás la voz

y Yo te pondré la palabra.

*

MarkaTambo.com te invita a conocer más nuestros idiomas. Somos la Mejor Revista de Arte en el país. Trabajamos con agrado en la difusión del talento de ayer, hoy y siempre. Si quieres contactar con el autor de los poemas solo tienes que hacer click en la siguiente imagen:

Mauro Alwa

10 cuadros que No Conocías del pintor boliviano Arturo Borda

Arturo Borda

Pintor, escritor, activista político, actor y según las nuevas investigaciones: inventor. Arturo Borda está en la cima de los artistas bolivianos. Tal vez hayas visto algunos de sus cuadros más conocidos como Filicidio o El triunfo del arte. Pero hoy en MarkaTambo.com te mostramos 10 pinturas que quizás no conocías:

1. Pegaso en los Andes

¿Visión apocalíptica o una epifanía en las montañas? Apoyado en la mitología griega, Borda pinta un hermoso paisaje, junto al infaltable Illimani, alrededor del caballo alado. Resaltan lo tonos livianos y, por supuesto, aéreos.

Arturo Borda

2. Op Art I

¿Dónde comenzar a mirar? Lo primero que llama la atención es la simetría que parece ser un reflejo exacto. Luego vienen los detalles: la pareja, los cuadros colgados y el sol en el fondo.

Arturo Borda

3. Op Art II

Si algo caracterizó a Arturo Borda fue la constante experimentación. En este boceto rescatado se puede apreciar cómo la búsqueda de colores propios era una constante en su vida.

Arturo Borda

4. Op Art III

A pesar de ser un ejercicio, es una de sus experimentaciones con el color más logradas. Su gama queda establecida, además de ser un estilo poco común en Bolivia a inicios del pasado siglo.

Arturo Borda

5. Cronos y la Muerte

Aquí vemos nada más y nada menos que al Tiempo (Cronos) frente a la Muerte. Cada uno parece estar esperando un suceso. Sosteniendo la guadaña o el reloj de arena, conversan al lado del fuego.

Arturo Borda

6. Lago y nevado

Se dice que Borda hacía caminatas eternas hacia el altiplano. Quizás en una de sus visitas al lago se haya encontrado con esta magnífica vista.

Arturo Borda

7. Águila y serpiente

¿Es lo que vemos acaso la «serpiente emplumada»? Entre las muchas interpretaciones, el cuadro nos muestra una batalla aérea entre dos de los animales más simbólicos desde la antigüedad.

Arturo Borda

8. Caín y Abel

Una de las grandes temáticas del arte de Borda, y habrá que decir, del arte universal, es el eterno conflicto entre el bien y el mal. En este caso retratado en el horrendo crimen de un hermano hacia el otro.

Arturo Borda

9. Beethoven

Solo un genio podía comprender la tormenta que lleva en su interior otro genio. Borda logró plasmar en este cuadro gran parte de la potencia, la concentración y el coraje del autor del Himno a la Alegría.

Arturo Borda

10. Calle con farol

Siempre al tanto de las tendencias mundiales más recientes, en este caso Arturo Borda parece transformarse en Edward Hopper, el pintor de la soledad, para traer las mismas emociones a la ciudad de La Paz, que ya se convertía en una cosmópolis.

Arturo Borda

MarkaTambo.com te ofrece lo mejor del arte de Bolivia. De antes, de hoy y de siempre. Porque la labor de difusión es indispensable en nuestro quehacer cultural, por supuesto. Y nosotros lo hacemos con el mayor de los agrados.

9 hechos Sorprendentes de la VIDA y OBRA del escritor paceño Jaime Sáenz

jaime sáenz

La influencia de Jaime Sáenz en la literatura boliviana es clara. Tiene fanáticos que visitan los lugares descritos en sus novelas. Asimismo, hay quienes están en contra de su poética y de su visión de la existencia. En cualquier caso, se trata de uno de los escritores más universales que ha dado Bolivia:

1. El autor de Felipe Delgado también fue dibujante

jaime sáenz
Autorretrato dibujado por él mismo.

Aunque la mayoría de sus lectores lo conozcan por sus novelas y poemas, Jaime Sáenz practicaba el arte del dibujo en un sola línea. Es decir que colocaba el lápiz sobre el papel y no lo separaba hasta terminar la obra, en un tipo de trance o canalización. Su serie de calaveras son las más conocidas.

2. Viajó en barco a Alemania siendo adolescente

jaime sáenz
El poeta en Alemania durante los años treinta.

En su novela póstuma Los papeles de Narciso Lima Achá, narra su experiencia, basada en hechos autobiográficos, del viaje en barco que lo llevó a Alemania. Fue en la época de entreguerras, cuando los debates filosóficos eran liderados por Martin Heidegger. En ese país tuvo a su única hija.

3. El pintor Arturo Borda le hizo un retrato

jaime sáenz
Dibujo al carboncillo hecho por Arturo Borda.

Fueron colegas, visionarios y amigos. A pesar de la diferencia de edad, Arturo Borda y Jaime Sáenz pasaron varias tardes bebiendo y hablando de literatura. De esta época data el retrato hecho por Borda de un Sáenz joven.

4. En 1978 abrió un Taller de Poesía en la Carrera de Literatura

jaime sáenz
El Taller fue interrumpido por las dictaduras.

Después de publicar algunos de sus libros más importantes, realizó una disertación en la Carrera de Literatura de La Paz, con la que consiguió ser docente de poesía. Años después, varios de sus estudiantes lo siguieron como discípulos en lo que llamaron los «Talleres Krupp».

5. Vivía de noche, dormía de día

jaime sáenz
Portada de su obra cumbre

Se dice que, incluso cuando daba clases en la universidad, acomodaba sus horarios para dar  sus clases de noche. Era extraño verlo de día. Gracias a esa costumbre llegó a conocer la noche como pocos y crear espacios ficcionales como La Bodega.

6. Visitaba la morgue para inspirarse

jaime sáenz
Portada del poemario Al pasar un Cometa

Prácticamente en todas sus obras la muerte aparece como un elemento central. Sentía una atracción especial por las personas que ya se han ido. Hacia el final de sus días, cuando vivía al lado de la morgue, se cuenta que la visitaba por las noches para seguir su fascinación.

7. Su tía Esther lo cuidó siempre

jaime sáenz
Junto a la Tía Esther

La vida y obra de Jaime Sáenz no hubiera sido posible sin el cuidado de su tía Esther. El alcohol ocasionó varios efectos en la vida del poeta. De no haber sido por su tía, Bolivia tal vez no habría conocido varias de sus mejores obras literarias.

8. Solo le hacía caso al Doctor Rivera

jaime sáenz
Portada del libro Los Cuartos

Durante sus intoxicaciones alcohólicas no hacía caso de nadie. Por eso sufrió varias crisis etílicas. Su amigo, el médico Carlos Alfredo «Cayo» Rivera, fue el único quien logró convencerlo que dejara el alcohol, al menos por un tiempo.

9. Después de un delirium tremens escribió La Noche

jaime sáenz
Portada de su último libro publicado en vida.

El último poemario escrito por Sáenz fue La Noche, una ópera literaria acerca de la muerte, el alcohol y la oscuridad. Sus biógrafos aseguran que fue escrita después de un delirium tremens a causa de una crisis alcohólica severa.

Si no has leído al escritor paceño, te recomendamos los libros de relatos La piedra imán y Los cuartos. Si prefieres la poesía, el libro Visitante profundo es una buena muestra de su poética. Ven a MarkaTambo.com y forma parte de la comunidad digital de arte y cultura de Bolivia.

5 Artistas del CÓMIC de Bolivia que tienes que Conocer

Bolivia cuenta con excelentes artistas del cómic. Algunos están desarrollando historias que puedes seguir hoy mismo. A continuación te ofrecemos una muestra de su trabajo, además de los enlaces directos a sus obras.

¡Desde historias juveniles intimistas hasta ciencia ficción distópica! Te presentamos a estos 5 artistas del cómic de Bolivia que tienes que conocer:

1. Joaquín Cuevas (Altopía)

Joaquín cuevas
El guión de la novela gráfica fue escrito por Alejandro Barrientos.

Abel Plata, un joven alteño, huérfano, trabajador y talentoso en la industria robótica de El Alto a finales del siglo XXI, es convocado a participar en un ambicioso proyecto para potenciar la fabricación de hormigas mecánicas con inversión económica de las colonias chinas. Después de su ansiado matrimonio con Shaolin Tola Pari, sufre un accidente provocado por alguien cercano a él, convirtiéndose en Pato Aparato, un humano-máquina que lo ha perdido todo. Desterrado en la devastada ciudad de La Paz, es puesto a prueba por el Ekeko, un grupo terrorista cuya misión es atentar contra los líderes que detentan el poder en la ciudad de El Alto, capital de la Nueva Collasuyo.

joaquín cuevas
La novela gráfica propone un futuro distópico en pleno Collasuyo.

Los inesperados avatares geopolíticos y ambientales a nivel global han repercutido decisivamente en ambas ciudades y en sus mecanismos de adaptación a un nuevo contexto mundial. Esta propuesta se traduce en una novela gráfica de 160 páginas, dividida en ocho episodios, actualmente en desarrollo. El primer capítulo fue realizado con el apoyo del Fondo Concursable Municipal de La Paz (FOCUART). Puedes seguir sus redes sociales haciendo clic en las imágenes o en el siguiente enlace:

Disfruta de Altopía

2. Jorge Catacora (El Gusano Flores)

joaquín cuevas
El personaje principal vive aventuras en diferentes lugares de Bolivia.

El Gusano Flores es un joven que estudia ingeniería en una universidad pública de Bolivia. Por la necesidad de adaptación con los pares de su edad, comienza una vida desenfrenada de consumo de alcohol y problemas con las mujeres. Mientras tanto, intenta seguir estudiando una carrera atraído por el poder que le ofrece incursionar en la vida política que le ofrece la universidad. Sumado a sus traumas de la infancia, la historia de El Gusano Flores relata la historia de las malas decisiones y sus consecuencias, en un mundo donde la corrupción parece ser normal.

joaquín cuevas
El cómic realiza una crítica a la vida universitaria en Bolivia.

3. Andrés Montaño (Anima Porter)

joaquín cuevas
Portada del cómic Anima Porter

Se presenta de la siguiente forma: «Mi nombre es Andrés Montaño, nací en La Paz, Bolivia (considerada una de las ciudades más altas en el mundo a 3600 metros sobre el nivel del mar). Soy un diseñador gráfico que ama la ilustración y las historietas sobre todo lo demás. Desde que era muy pequeño comencé a hacer mis propios comics para entretenerme, de pronto se convirtió en una pasión que fue creciendo en el transcurso de mi vida y no he parado de hacerlos hasta el día de hoy.»

joaquín cuevas
Una de las escenas del cómic en desarrollo.

Actualmente, Andrés Montaño o Maanmori, está trabajando en la obra Anima Porter, donde crea un mundo personal con ángeles en la tierra, basado en la fantasía y la imaginación. Puedes leer Anima Porter gratis haciendo clic en las imágenes o en el siguiente enlace:

Disfruta de Anima Porter

4.   Andy Pandora (Garabatos de Pandora)

joaquín cuevas
En un «estilo Mafalda» la protagonista vive en un mundo propio.

Tiene alrededor de 15 000 seguidores en su FanPage de facebook. Con frecuencia comparte las historias de Garabatos de Pandora. Si te gusta su estilo puedes apoyarla haciendo clic aquí o seguirla en Instagram.

joaquín cuevas
Una de las escenas del cómic boliviano.

En una entrevista del portal Comicbolivia.com afirma acerca de su trabajo: «Me motivó a hacer cómics el hecho de que me encanta contar historias. Me pasaba leyendo varios Cómics que eran basados en historias cotidianas de los mismos autores y yo pensé «Hey yo también tengo historias por contar» y es ahí donde entra Dennis, el compañero de aventuras de Pandora, la mayor parte del tiempo estoy con él y nos pasan cosas que pienso que la gente se puede identificar»

Puedes seguir las historias de Andy Pandora haciendo clic en las imágenes o en el siguiente enlace:

Disfruta de Garabatos de Pandora.

5. Seban_14 ( K-TAKU)

Para finalizar nuestra lista, tenemos al joven artista Seban_14, quien difunde su trabajo a través de la página WebToons.com. Su más reciente cómic, K-TAKU, se pregunta qué pasaría si un chiko OTAKU se enamorara de una chica K-POPER?

joaquín cuevas
La obra superó hace poco las diez mil visitas.

K-TAKU es la historia de Jim y Nelly dos adolescentes que intentaran reconstruir sus sueños luego de pasar por una gran tragedia. Descubre cuál es la tragedia; y sigue el desarrollo de este cómic haciendo clic en la imagen o en el siguiente enlace:

Disfruta de K-TAKU

Así como Joaquín Cuevas, Andy Pandora, Seban, Maanmori y Jorge Catacora, hay muchísimas personas que disfrutan y desarrollan el cómic en Bolivia. Es solo una muestra breve para que disfrutes desde donde te encuentres. No olvides compartir el contenido y seguirnos para no perderte ninguno de los artículos de MarkaTambo.com.

La escultora boliviana que expuso en Seúl, Buenos Aires, París y Bogotá

Marina Nuñez

Cada uno de sus trabajos escultóricos daba la sensación de fragilidad. Al mismo tiempo eran sólidos como el basalto. Marina Núñez del Prado fue tal vez la escultora que logro traducir Bolivia en formas, relieves, materias y vacíos. Especialmente durante su última etapa, sus trabajos fueorn convirtiéndose en algo cada vez más etéreo. Parecían inacabados y a la vez llegaban al hueso de las cosas. Por supuesto que expuso en las capitales más importantes del mundo. Estudió en Estados Unidos y pasó la última etapa de su vida en Lima, donde tiene una casa museo en el barrio de San Isidro, al lado del mar.

Marina Nuñez
Su última etapa es denominada «andina»

Hoy en la revista MarkaTambo.com queremos compartir contigo una reseña acerca de su trabajo. Fue escrita por Héctor Rojas Herazo durante la expo que hizo Marina en la sala principal de la Biblioteca Luis Ángel Arango, de Bogotá:

«Ante una obra como la de Marina Núñez del Prado, donde la fuerza cumple una función de levedad, donde la tensión y la monumentalidad se transforman en gracia, donde la anécdota se funde en lo arquetípico, es inevitable la creencia en un arte con raíces y lineamientos estrictamente americanos.

Marina Nuñez
Es posible intuir cordilleras y movimientos sísmicos.

«Porque esta mujer, que ha escogido la piedra como elemento de comunicación, ha logrado una hazaña de muy escasos antecedentes en este hemisferio: hacer del paisaje y del transcurso humano dentro de ese paisaje una voluntad de forma.

«Estamos, pues, en presencia de una conciencia creadora enlucida con todos los atributos sacrificiales que conlleva esa asunción. Porque Marina Núñez del Prado ha hecho su periplo por el camino más largo: aquel en que cada ser, cada objeto, cada saliente del terreno, exigen quietud y curiosidad, amor lento, padecimiento compartido y honda mirada.

«Esta mujer se ha adentrado en las vísceras de su raza y ha escuchado, absorta, un latido que tiene milenios de silencio y de enigma. Y ha logrado, asimismo, volver sabias sus manos para que sean dóciles en transmitir a la materia un sigilo, un frío de altura, una limpidez de aire, que carga a sus figuras de cierto misterio parecido a la amenaza. Porque esos torsos o esas masas de ónice, de madera o de pórfido, fueron modelados, más que por ella misma, más que por sus dedos, por el propio deseo de una geografía, por la íntima necesidad de un pueblo, por el ímpetu de una historia.

Marina Nuñez
Frágil y contundente.

«Esas madres indígenas o esos animales esfíngicos o esos cuerpos yacentes tienen algo de dioses, no han logrado secar por completo el rocío con que se humedecieron en el mito. Mucho de sacerdotisa tiene Marina Núñez del Prado. Oficia con la piedra. Todo lo que sale de sus manos es venerable y remoto y nos transmite un orgullo tranquilo y una fecunda caridad por nosotros mismos.

«Regresamos de su escultura con nuevos ojos, con ojos purificados para ver, entender y descifrar nuestra circunstancia. Es la reveladora por excelencia. Cuanto ella nos señala con su índice escultórico queda rescatado y sirve, asimismo, para percutir sobre otras cosas que nunca, por limitación temporal, podrá señalarnos. Pero ha bastado eso, que haya modelado unas cuantas criaturas, para que todo el potencial expresivo de este hemisferio quede expuesto a la luz. Y eso es ademán de grandeza, es rigor aleccionante, es esperanza y amor coagulados en obra». 

Boletín Cultural y Bibliográfico Vol. 5 #6 (1962) BLAA

Así como Héctor Rojas, muchas personas han quedado impresionadas con la originalidad de la escultora boliviana que mejor nos representó. Comparte este contenido en tus redes sociales. No olvides que el arte boliviano es fantástico y que puedes seguirnos para seguir conociendo artistas inigualables.

Si quieres saber más acerca de Marina Núñez del Prado, MarkaTambo.com te recomienda un contenido del canal Según Yo con el resumen de su trayectoria. Solo dale click en el banner: